Dos platos de historia con la gastronomía
21/07/2012 - Carlos Torres / El Progreso
EDICIONES TREA merece el mayor de los reconocimientos por la aportación que viene haciendo desde hace años al conocimiento de la gastronomía y su cultura en este país. Excelente es la elección de los contenidos, incluso algunos esenciales para conocer algo de gastronomía, y por no hablar de una edición muy buena a precios razonables.
En otras ocasiones hablamos de algunas de sus publicaciones, como ‘Un banquete por Sefarad. Cocina y costumbres de los judíos españoles’, ‘La comida como cultura’, de Máximo Montanari, o ‘Historia de la alimentación’, del mismo autor con Jean Lois Flandrín. Presta además atención a las cocinas y a los vinos de las diferentes tierras ibéricas, como Galicia.
Todo este preámbulo, que me parece de justicia hacia quienes dirigen y gestionan Trea a los que no conozco, viene a cuento de los dos últimos libros de esta editorial que tengo en la mesa: ‘De la página al plato’, de María Paz Moreno, y ‘Europa carnívora’, de Ramón A. Banegas López.
La literatura gastronómica puede ser para el verano, salvo complicaciones de profundidades que en algún autor, entre técnico y científico, pueda darse. ¿Son literatura estos dos libros? Técnicamente, no. Hasta podríamos decir que son libros académicos, libros de investigación. Pero son, afortunadamente, obras de lectura amena y entretenida para un curioso, sin necesidad de ser especialista en historia o literatura.
El libro de María Paz Moreno se puede meter en la bolsa de vacaciones. Entre otras cuestiones ayuda a definir qué es un libro de cocina y cuáles son algunas de las obras que formarían el canon de la historia gastronómico-literaria española. Además, el libro ofrece algunas recetas prácticas y curiosas procedentes de esa literatura gastronómica.
‘De la página al plato’, que lleva por subtítulo 'El libro de cocina en España, cubrirá documentada y sólidamente la curiosidad del aficionado a esta literatura y la del interesado por la cocina en España. Hay un largo trabajo de investigación y documentación que reflejan las fuentes citadas y la bibliografía. En los agradecimientos iniciales, la autora incluye a la Universidad de Cincinnati, que le otorgó un año sabático para dedicarse a este trabajo y al Fondo Taft de la misma universidad que financió parcialmente la investigación.
Están recogidos hasta aquí, o eso pretendió un servidor, los ingredientes suficientes para hacernos una idea de la obra. «Un libro serio que trata muchos aspectos o autores desconocidos -o aspectos desconocidos de autores- y totalmente nuevos en el panorama literario gastronómico español», según Miguel I. Arrieta Gastastegui.
Vayamos con el libro de Ramón A. Banegas, ‘Europa carnívora’, con un subtítulo que informa de qué se trata realmente: ‘Comprar y comer carne en el mundo urbano bajomedieval’. Digamos que el autor es doctor en Historia Medieval por la Universidad de Barcelona, que amplió estudios en Francia y que es un especialista en la historia de la alimentación en la Edad Media.
La carne en esta obra nos permite introducirnos en la sociedad urbana bajomediaval que es en la que se cocinan las bases del mundo moderno. Una sociedad sobre la que el desconocimiento común nos lleva a situarla en esa nebulosa de carencias, negritud y decadencia con la que pintamos como una uniformidad la Edad Media.
No es así, ni mucho menos. La cosecha del Renacimiento, con el radical giro de la cosmovisión antropocéntrica del mundo, se aliña en ese mundo urbano bajomedieval.
Si este tiempo nuestro de hoy es de cambio histórico, diría que hay otro motivo más para acercarnos a esta obra: conocer internamente esa sociedad que se transforma y da paso al Renacimiento.
¿Qué idea tenemos de la alimentación medieval? El festín pantagruélico y excesivo, con el animal entero dando vueltas sobre el fuego o colocado en una mesa que carece de los más elementales instrumentos de refinamiento, y el hambre: las grandes hambrunas.
Jean François Revel dejó escritas bellas páginas sobre esa mesa medieval. Aquí, en la ‘Europa carnívora’, tenemos la información documentada. La carne formaba parte de la alimentación cotidiana de la población y muy especialmente de quienes residían en las ciudades. Dato curioso, las carnes se consumían más frescas que hoy en día, aunque sospechásemos lo contrario. Y las especies se usaban para realzar los sabores, para enriquecer los platos y no para ocultar las podredumbres o carnes pasadas.
Libro interesante históricamente y libro aconsejable para el lector gastrosófico, el amante de la gastronomía, un paso por encima de la necesidad de llenar el estómago.
Creo que son dos buenas propuestas para el verano. Con esa intención las dejo aquí.
Europa Carnívora
Ramón A. Banegas.Editorial Trea. 230 páginas.
De la página al plato
María Paz Moreno. Editorial Trea. 254 páginas.







